martes, 6 de septiembre de 2016

En busca del vino perdido

¿No quieres perder mucho tiempo en el coche pero quieres aprovechar el día? ¿Quieres conocer y probar algunos vinos sin sentirte como un pulpo en un garaje? Pues éste puede ser tu plan

Afortunadamente, en la provincia de Alicante hay muchas bodegas que visitar y todas tienen algo especial, en este caso nos fuimos a Monovar, a una de las bodegas que quizá no sea la más espectacular, con una finca a lo Falcon Crest, pero asegura una experiencia encantadora y muy agradable. El propietario, Rafael Poveda te enseñará su bodega con pasión, humildad, y cercanía, despertará en ti interés por el vino y su proceso, te descubrirá el maravilloso Fondillón y te irás con muy buen sabor de boca,  literal y metafóricamente hablando.
Por no "spoilear" la visita, no os describiré en qué consiste, sólo os contaré un poco de la joya de la corona que es el Fondillón, un vino mítico e histórico, que es una delicia pero sigue siendo un gran desconocido, lo que lo hace asequible aún para nuestros bolsillitos. ¿Qué tiene de especial?
  • Tiene una graduación natural de unos 18 grados. Sí, muy alta para un vino.
  • Su dulzor y alta graduación viene de recoger la uva monastrell de la vid bastante madura y además, dejarla pasificar (que se haga pasa) durante unos días al sol.
  • Gozaba de fama mundial por su exquisitez, con varias referencias a él en obras literarias e históricas*
  • Su nombre, Fondillón, viene precisamente de dejarlo reposar en el barril con el fondo del vino anterior, aproximadamente un tercio de restos del vino anterior (como si fuera una masa madre)
  • ¿Y por qué no es mundialmente conocido ahora? Porque con la plaga de filoxera del s.XIX en Francia, los alicantinos se agarraron al "pan para hoy y hambre para mañana" y exportaron gran parte de su producción de vid para que los franceses pudieran seguir haciendo vino y la otra parte se dedicó a  hacer vinos más jóvenes, para llevarse el dinero calentito y no tener que esperar a la deliciosa lentitud que el Fondillón requiere y a los tardíos beneficios que eso dejaría.
La bodega de Salvador Poveda es una de las pocas que ha podido conservar fondo o solera del Fondillón del siglo XIX y en la visita se puede degustar, comprar e incluso firmar en sus barriles como si fueras famoso, lo que te aporta un momento egomaniaco maravilloso.
Firma_barriles_egomania
Momento egomanía
Al final como  en cualquier buena visita, puedes probar varios vinos y comprar sólo si lo deseas (que lo harás). Para mí es imprescindible el Tinto Semidulce, el blanco Aitana y el Monastrell Crianza (el de 2008 "La Mona", me encantó). Por supuesto el Fondillón también entraría en el pack.
Además tienen otros servicios como salón para comidas, tienes en su página web toda la información y también puedes comprar vinos online: www.salvadorpoveda.es 
VISITA: Una hora, una hora y media
PRECIO: Visita gratis, pero ¡llama para reservar!
VALORACIÓN:
    • Trato y sensación: muy buena
    • Aprendizaje: alto
    • Entretenimiento: alto
    • Diversión: mucha